domingo, 29 de enero de 2017

MARÍA Y EL PLAN DE SALVACIÓN.

La Virgen María precede cronológicamente a Cristo.Ella culmina el adviento de la humanidad y anuncia la aurora de la salvación.Es la Estrella del mar que guía y conduce a Cristo,que atrae irresistiblemente hacia El,hacia la Iglesia,hacia los Sacramentos,hacia el bien,hacia la santidad.

El plan de salvación.

Dios quiere que todos los hombres se salven,(Tes.4,3) Dios Padre,por amor quiere y decreta la salvación del hombre por medio de Jesucristo,nacido de la Virgen-Madre por obra del Espíritu Santo."Al llegar la plenitud de los tiempos,envió Dios a su Hijo,nacido de mujer...para redimir...para que recibiéramos la filiación divina"(Ga.4,4)
Adoramos el amor y la misericordia del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.En el rezo del Rosario,recordamos la realización del amor de Dios en Jesucristo,contemplando,los principales misterios de nuestra salvación:la infancia,la vida pública,la Pasión y Muerte,la Resurrección y la Ascensión al cielo.
María,al engendrar a Cristo,engendra espiritualmente a la Iglesia cuerpo místico de Cristo.La Iglesia,instituída por Cristo,comienza a caminar visiblemente,el día de Pentecostés,bajo la presencia de María,Ella Asunta al cielo en cuerpo y alma,precede a la Iglesia que peregrina en fe,con la mirada puesta en Ella.

María,es tipo y Modelo de la Iglesia en la peregrinación hacia la consumación de los tiempos,hacia la Iglesia Celeste.La Asunción de María nos invita a recorrer el camino,nos atrae hacia el cielo.

Estamos llamados a enmarcar nuestra vida,en el plan de salvación para vivir en la Iglesia peregrina y poder alcanzar la Celeste.Nuestra respuesta ha de ser espiritual y doctrinal,por medio de María.

Por:Fr. Carlos Lledó López,O.P.


2 comentarios:

  1. Es significativo que María, reconociendo en la palabra del mensajero divino la voluntad del Altísimo y sometiéndose a su poder, diga: «He aquí la esclava del Señor;hágase en mí según tu palabra » (Lc 1, 3). El primer momento de la sumisión a la única mediación «entre Dios y los hombres» —la de Jesucristo— es la aceptación de la maternidad por parte de la Virgen de Nazaret. María da su consentimiento a la elección de Dios, para ser la Madre de su Hijo por obra del Espíritu Santo. Puede decirse que este consentimiento suyo para la maternidad es sobre todo fruto de la donación total a Dios en la virginidad. María aceptó la elección para Madre del Hijo de Dios, guiada por el amor esponsal, que « consagra » totalmente una persona humana a Dios. En virtud de este amor, María deseaba estar siempre y en todo « entregada a Dios », viviendo la virginidad. Las palabras « he aquí la esclava del Señor » expresan el hecho de que desde el principio ella acogió y entendió la propia maternidad como donación total de sí, de su persona, al servicio de los designios salvíficos del Altísimo. Y toda su participación materna en la vida de Jesucristo, su Hijo, la vivió hasta el final de acuerdo con su vocación a la virginidad.

    La maternidad de María, impregnada profundamente por la actitud esponsal de «esclava del Señor», constituye la dimensión primera y fundamental de aquella mediación que la Iglesia confiesa y proclama respecto a ella,100 y continuamente «recomienda a la piedad de los fieles» porque confía mucho en esta mediación. En efecto, conviene reconocer que, antes que nadie, Dios mismo, el eterno Padre, se entregó a la Virgen de Nazaret, dándole su propio Hijo en el misterio de la Encarnación. Esta elección suya al

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    1. Amén,muchas gracias por compartir este magnifico texto de la carta encíclica de Sn.Juan P.II,que magistralmente narra lo que es Ella,su entrega,su disponibilidad,esa incondicional respuesta:"Hágase en mi según tu palabra",que nos sirve de modelo para que nosotros la imitemos,estar dispuestos como Ella a seguir a Jesús y y llevar su palabra en nuestro corazón.

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